{"id":780,"date":"2021-06-08T13:04:22","date_gmt":"2021-06-08T11:04:22","guid":{"rendered":"https:\/\/observatorio.ielat.com\/?p=780"},"modified":"2024-09-06T13:33:02","modified_gmt":"2024-09-06T11:33:02","slug":"la-importancia-de-pensar-historicamente-el-momento-constituyente-chileno-gonzalo-andres-garcia-fernandez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observatorio.ielat.com\/index.php\/2021\/06\/08\/la-importancia-de-pensar-historicamente-el-momento-constituyente-chileno-gonzalo-andres-garcia-fernandez\/","title":{"rendered":"La importancia de pensar hist\u00f3ricamente el momento constituyente chileno \u2014 Gonzalo Andr\u00e9s Garc\u00eda Fern\u00e1ndez"},"content":{"rendered":"<div class=\"itemIntroText\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Chile vive momentos en crisis, pero en el buen sentido de la palabra: est\u00e1 cambiando, est\u00e1 mutando pol\u00edtica y socialmente. Las pasadas elecciones del d\u00eda 15 y 16 de mayo de 2021 fueron hist\u00f3ricas para el pa\u00eds, al decidirse por vez primera quienes ser\u00e1n los integrantes que redactar\u00e1n la nueva Constituci\u00f3n del pa\u00eds. Un momento marcado por su claro car\u00e1cter republicano; otrora an\u00f3malo, incluso desde el propio nacimiento del Estado-naci\u00f3n chileno (siglo XIX). Desde el pasado octubre 2019, las movilizaciones sociales han precipitado con fuerza la Constituci\u00f3n de 1980, para dar pie a un nuevo horizonte social y pol\u00edtico que fuera ilusionante y \u00fatil para cambiar la vida de la gente.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"itemFullText\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El hartazgo pone el list\u00f3n bien alto, y la sociedad ser\u00e1 exigente, sobre todo en materia de educaci\u00f3n, sanidad y pensiones. Dicho hartazgo podr\u00edamos plantearlo como un arma que ha servido eficazmente para provocar los cambios que se consideraban urgentes, para que el presente chileno pudiera cambiar en un futuro a corto plazo. Lo que sucede es que dicha arma es de doble filo. \u00bfPor qu\u00e9 decimos esto? El hartazgo y la exigencia social est\u00e1n marcadas por la presi\u00f3n del d\u00eda a d\u00eda de las personas, acumulado tras a\u00f1os y a\u00f1os de sufrimiento y dificultades para salir adelante. Estudiantes endeudados, pacientes con dinero insuficiente para pagar sus tratamientos, o pensionistas que les cuesta llegar a fin o mediados de mes. Los ejemplos son m\u00faltiples y diversos, pero todos tienen el mismo pesar: la tortuosa lucha por intentar vivir en dignidad. Si el momento constituyente no llega a satisfacer a una gran masa de personas que, con raz\u00f3n, est\u00e1n hartas y que no pueden esperar m\u00e1s, el filo puede hacer da\u00f1o al propio momento constituyente, es decir, a su futuro. Pero no por la gente enrabietada que justificadamente reclama una vida digna (faltar\u00eda m\u00e1s), sino por la existencia de grupos que tienen un conflicto de intereses con dicha enfervorecida mayor\u00eda social. Es por este motivo que hablaremos de un conflicto de futuros: del futuro que est\u00e1 por llegar (el potencial constituyente de 2021) y del futuro que no termin\u00f3 de cuajar (Constituci\u00f3n de 1980).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Golpe Militar de 1973 y la llegada de la Constituci\u00f3n de 1980 supuso para Chile un planteamiento prospectivo pol\u00edtico, econ\u00f3mico, social y cultural espec\u00edficos. Dicha prospectiva (futuro) se plante\u00f3 desde n\u00facleos de pensamiento econ\u00f3micos y financieros como la Universidad Cat\u00f3lica de Chile, o la Universidad de Chicago en Estados Unidos. Los que pensaron ese futuro dedicaron tiempo para ello, y se les facilit\u00f3 el financiamiento y la voluntad pol\u00edtica necesarias para llevar a cabo dicho futuro. Todo esto se puso en marcha gracias a la fuerza (Golpe del 73) y los conductos legales y constituyentes (Constituci\u00f3n de 1980). La unilinealidad de dicho futuro que, como decimos, planteaba una prospectiva a todos los niveles (pol\u00edtica, social, econ\u00f3mica, etc.), se sella en democracia, tras la breve Transici\u00f3n que existe entre los a\u00f1os 1988 y 1990. Fue una \u201cTransici\u00f3n t\u00e9cnica\u201d pensada bajo los criterios de dicha prospectiva, es decir, aquel futuro planteado por estos pensadores econ\u00f3micos y financieros que esbozaron un horizonte neoliberal para el pa\u00eds. La mirada social de aquel momento fue asumir mayoritariamente lo que tocaba: dar un voto de fe al momento transicional. Pero lo que no se ley\u00f3 con claridad por ese entonces, fue que dicha Transici\u00f3n era para transitar de un proyecto prospectivo neoliberal (el experimento o \u201ccampo de pruebas\u201d de la dictadura c\u00edvico-militar) a una democracia representativa neoliberal (normalizaci\u00f3n legal de la prospectiva). El futuro neoliberal chileno no se pudo anticipar, ni tampoco leer con la suficiente profundidad debido al <em>shock<\/em> social que supuso la propia dictadura. La gente deseaba salir de una dictadura a una democracia, y nada m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al fracasar ostensiblemente el futuro neoliberal tras el fragor social de la gente en la calle reclamando dignidad, el futuro parece haberse reiniciado, o al menos de momento. Vemos una pausa, un <em>stand by<\/em> pol\u00edtico que nos ofrece la oportunidad de pensar hist\u00f3ricamente el momento constituyente y, por extensi\u00f3n, el futuro que nunca nos han dejado pensar en libertad. \u00bfPor qu\u00e9 ha sucedido esto? El uso de la fuerza por parte del poder (pol\u00edtico) y la instrumentalizaci\u00f3n de las desigualdades sociales y econ\u00f3micas han jugado, sin duda, un papel clave en la Historia pol\u00edtico-institucional de Chile. Tras un siglo XIX olig\u00e1rquico, el siglo XX chileno se disput\u00f3 entre el querer ser y no poder: la lucha por un pa\u00eds verdaderamente independiente tanto en lo pol\u00edtico (instituciones fuertes; desarrollo pol\u00edtico) como en lo econ\u00f3mico (industrializaci\u00f3n; desarrollo econ\u00f3mico). Aqu\u00ed es donde volvemos al inicio de nuestro relato: el punto de inflexi\u00f3n de 1973-1980. Es ah\u00ed donde el \u201cquerer ser\u201d (futuro) est\u00e1 claro, y no se colocan barreras para llevar a cabo un modelo de pa\u00eds de libre mercado y con altos \u00edndices de crecimiento econ\u00f3mico (PIB). Aquel futuro solo se vio interrumpido por una negativa social mayoritaria hacia \u201cel otro lado de la moneda\u201d del asunto. Es ah\u00ed donde vemos un pa\u00eds que, a pesar de gozar de unos altos niveles de Producto Interior Bruto, padece igualmente de altos \u00edndices de GINI (desigualdad entre el que m\u00e1s gana y el que menos), una industria dependiente del capital financiero, un sector p\u00fablico d\u00e9bil, as\u00ed como de un modelo de vida basado en el consumo y la deuda. Al ser todo esto incompatible con un modelo laboral fr\u00e1gil (p\u00e9rdida o debilitamiento de derechos laborales), descompensado (la no correlaci\u00f3n entre la oferta y la demanda de trabajo) y achacado por la temporalidad, el estallido social fue una aut\u00e9ntica fuerza de la naturaleza que lo hizo imparable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, diremos que pensar hist\u00f3ricamente el momento constituyente ser\u00e1 vital para que logremos, al fin, pensar, esbozar y llevar a cabo en libertad un futuro digno de ser vivido. Pensar hist\u00f3ricamente significa ligar y conjugar el pasado, con el presente y el futuro, es decir, preocupados por el presente (necesidad de diagn\u00f3sticos pol\u00edticos, sociales, etc.), viajamos al pasado (explorar antecedentes, estudiar causales, indagar experiencias pasadas, etc.) para pensar un futuro en libertad (imaginar nuevos relatos y narrativas; nuevos horizontes prospectivos; nuevas utop\u00edas). El trabajo del historiador en parte es ese, y podr\u00edamos decir que debemos socializar ese <em>ethos<\/em> profesional, de pensamiento y reflexi\u00f3n. El futuro que hoy rechazamos fue pensado por economistas y expertos en finanzas neoliberales. El futuro que hoy podr\u00edamos aceptar podr\u00eda ser pensado hist\u00f3ricamente, es decir, que preocupados por el presente somos conscientes de lo que hemos sufrido en el pasado y que, por esta raz\u00f3n, nos obsesiona la idea de conquistar un mejor futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, lo que pretendemos con nuestras palabras es simplemente prevenir a nuestros\/as lectores\/as de que, si no se piensa hist\u00f3ricamente el momento constituyente, entendido este como una conquista social, pero tambi\u00e9n como una oportunidad hist\u00f3rica, lo que hoy nos hace ser exaltados quiz\u00e1s ma\u00f1ana no lo haga. Con esto seremos claros. Si no logramos identificar y distinguir con precisi\u00f3n las causas de las consecuencias, y de fijar con claridad nuestros objetivos en el largo plazo, la oportunidad que se ha conquistado quedar\u00e1 presa del cortoplacismo instaurado por aquellos economistas irresponsables, pero tambi\u00e9n por irresponsables medios de comunicaci\u00f3n y grupos pol\u00edticos. El amago, la distracci\u00f3n y la confusi\u00f3n son sus principales herramientas de trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En definitiva, debemos pensar que una sociedad que no piensa hist\u00f3ricamente es fr\u00e1gil y presa f\u00e1cil para los diferentes grupos de poder que, hist\u00f3ricamente, han entendido que las instituciones les pertenecen, de que el futuro de un pa\u00eds debe ser construido de arriba hacia abajo. El hartazgo y la presi\u00f3n en la calle es y ha demostrado ser un arma letal para estos grupos de poder en la m\u00e1s reciente actualidad chilena. Su potencia se ha visto sujetada gracias al acertado diagn\u00f3stico mayoritario y transversal de leer el pasado en el corto y mediano plazo. Si a esto le sumamos la creencia colectiva de que todo puede cambiar, de que un futuro distinto es posible, es donde se produce la magia y, por ende, el cambio. Por lo tanto, si las caracter\u00edsticas clave del hartazgo social, as\u00ed como del momento constituyente se mantienen y aprenden a evolucionar, seguramente la sociedad chilena estar\u00e1 mejor preparada que en anta\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El empoderamiento intelectual popular de pensar hist\u00f3ricamente lo que sucede, ser\u00e1 una de las claves para imaginar futuros en libertad que sean dignos de ser vividos (y pensados).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/elobrero.es\/opinion\/67970-la-importancia-de-pensar-historicamente-el-momento-constituyente-chileno.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Tambi\u00e9n publicado en El Obrero<\/a>.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Chile vive momentos en crisis, pero en el buen sentido de la palabra: est\u00e1 cambiando, est\u00e1 mutando pol\u00edtica y socialmente. 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