{"id":1653,"date":"2025-06-24T11:46:19","date_gmt":"2025-06-24T09:46:19","guid":{"rendered":"https:\/\/observatorio.ielat.com\/?p=1653"},"modified":"2025-07-02T15:59:51","modified_gmt":"2025-07-02T13:59:51","slug":"crisis-de-la-representacion-y-subjetividad-neoliberal-en-el-fracaso-del-proceso-constituyente-en-chile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observatorio.ielat.com\/index.php\/2025\/06\/24\/crisis-de-la-representacion-y-subjetividad-neoliberal-en-el-fracaso-del-proceso-constituyente-en-chile\/","title":{"rendered":"Crisis de la representaci\u00f3n y subjetividad neoliberal en el fracaso del proceso constituyente en Chile"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jorge Costa Delgado (*)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de dos propuestas de nuevas constituciones rechazadas en sendos plebiscitos, el segundo de ellos en diciembre de 2023, el proceso constituyente iniciado en noviembre de 2019 parece encontrarse en un callej\u00f3n sin salida. Las declaraciones del presidente Boric despu\u00e9s de conocer los resultados electorales, daban por cerrado el proceso constitucional durante su mandato y <a href=\"https:\/\/radio.uchile.cl\/2023\/12\/17\/gabriel-boric-la-politica-ha-quedado-en-deuda-con-el-pueblo-de-chile\/\">situaban en el \u00e1mbito de \u201cla pol\u00edtica\u201d<\/a>, en oposici\u00f3n al \u201cpueblo\u201d o la \u201cciudadan\u00eda\u201d, la responsabilidad del fracaso. Pero m\u00e1s all\u00e1 de las palabras de Boric, \u00bfc\u00f3mo interpretar el muy extendido se\u00f1alamiento de la pol\u00edtica como responsable \u00faltima del fracaso?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el proceso constituyente se inici\u00f3 formalmente el 15 de noviembre 2019 con el llamado \u201cAcuerdo por la paz social y la nueva constituci\u00f3n\u201d, el detonante fue el Estallido social: las movilizaciones masivas que atravesaron todo Chile desde octubre del mismo a\u00f1o. Tanto el acuerdo como el proceso constituyente en s\u00ed fueron un intento de articular una salida desde la pol\u00edtica institucional a una grave situaci\u00f3n de crisis, con una movilizaci\u00f3n de enorme transversalidad, amplitud y violencia, pero que no fue capaz de consensuar un programa de acci\u00f3n o demandas concretas, de nombrar interlocutores para negociar con el Gobierno, ni tampoco de plantear una institucionalidad alternativa a aquella que parec\u00eda impugnar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto, la cuesti\u00f3n de la ilegitimidad de la Constituci\u00f3n promulgada en 1980, en plena Dictadura, estaba en la agenda pol\u00edtica desde muchos a\u00f1os atr\u00e1s. El texto sancion\u00f3 unos estrechos m\u00e1rgenes de acci\u00f3n pol\u00edtica que blindaban el modelo socio-econ\u00f3mico neoliberal, adem\u00e1s de establecer requisitos muy elevados para una reforma constitucional de gran calado. De ah\u00ed que acad\u00e9micos como Carlos Huneuus se refieran al modelo pol\u00edtico chileno post-dictadura como una \u201cdemocracia semisoberana\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. En 2005, bajo la presidencia del socialista Ricardo Lagos, se produjo una reforma del texto constitucional que, pese a abordar cambios importantes en el plano de la autonom\u00eda del poder legislativo y la subordinaci\u00f3n de las fuerzas armadas al poder pol\u00edtico, <a href=\"https:\/\/uchile.cl\/noticias\/192165\/mitos-y-verdades-sobre-las-reformas-constitucionales-de-2005\">no elimin\u00f3 el blindaje del modelo de Estado subsidiario<\/a>. Por supuesto, tampoco satisfizo a quienes cuestionaban la evidente ilegitimidad en el origen del texto constitucional. M\u00e1s recientemente, entre 2015 y 2018, la segunda presidencia de la tambi\u00e9n socialista Michelle Bachelet inici\u00f3 un proceso constituyente con varias instancias de participaci\u00f3n ciudadana. Sin embargo, no cont\u00f3 con suficiente respaldo institucional y <a href=\"https:\/\/uchile.cl\/noticias\/193097\/los-insumos-que-dejo-el-proceso-constituyente-de-michelle-bachelet\">qued\u00f3 en una propuesta de reforma sin posterior recorrido en el congreso<\/a>, aunque la experiencia participativa de los Encuentros Locales Autoconvocados y los cabildos tuvo su eco durante el Estallido y la apertura del posterior proceso constituyente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Estallido social de 2019 expres\u00f3 en una movilizaci\u00f3n masiva el malestar<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> ante la desigualdad socio-econ\u00f3mica resultante del modelo neoliberal y la crisis de legitimidad de instituciones clave en la democracia chilena. \u00bfPero qu\u00e9 hacer ante una perentoria demanda de soluciones que es, al mismo tiempo, incapaz de articularse por s\u00ed misma y de reconocer legitimidad a ninguna de las instancias a las que se dirige? Creo que parte importante del fracaso del proceso constituyente se encuentra en la dificultad de responder pol\u00edticamente a esta pregunta. La dimensi\u00f3n de esa incapacidad pol\u00edtica no se comprende bien sin tener en cuenta que el proyecto neoliberal no solo impuso un modelo econ\u00f3mico y pol\u00edtico a nivel estructural o institucional, sino que su desarrollo tambi\u00e9n produjo una subjetividad pol\u00edtica masivamente extendida, que constituye igualmente a quienes se movilizan contra sus efectos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su libro <em>En las ruinas del neoliberalismo<\/em>, Wendy Brown<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> plantea una hip\u00f3tesis para explicar el ascenso de las pol\u00edticas antidemocr\u00e1ticas en Occidente. Seg\u00fan Brown, el proyecto neoliberal consiste en una desdemocratizaci\u00f3n de la pol\u00edtica: reduce al m\u00ednimo la dimensi\u00f3n social de la existencia y ataca las pol\u00edticas orientadas a la justicia social, particularmente las que se encarnaron institucionalmente en las diversas versiones del Estado social entre los a\u00f1os 30 y 70 del pasado siglo. A cambio, impone la implantaci\u00f3n y sostenimiento del libre mercado como forma de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica y la extensi\u00f3n de una moral tradicional, centrada en el \u00e1mbito familiar, como forma de disciplina social. Sin embargo, los triunfos parciales de los defensores del neoliberalismo han generado efectos no deseados por ellos mismos. Estos, combinados con l\u00f3gicas sociales y pol\u00edticas preexistentes o modificadas por el propio neoliberalismo, han producido la aparici\u00f3n de nuevas pol\u00edticas autoritarias dif\u00edciles de definir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La estimulante hip\u00f3tesis de Wendy Brown puede adaptarse para estudiar el fen\u00f3meno chileno \u2013y otros similares\u2013 m\u00e1s all\u00e1 del caso espec\u00edfico del avance de los autoritarismos. Brown habla de \u201cuna especie de retorno de lo reprimido en la raz\u00f3n neoliberal \u2013una feroz erupci\u00f3n de las fuerzas pol\u00edticas y sociales a las cuales los neoliberales se opusieron, subestimaron, y a la vez deformaron con su proyecto desdemocratizador\u2013\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. La sociedad, la vida p\u00fablica civil e institucionalizada degradada por el neoliberalismo, resurge de manera violenta y desbordante por los precarios cauces pol\u00edticos que encuentra, \u201csin normas c\u00edvicas comunes ni compromisos\u201d. Aqu\u00ed, el diagn\u00f3stico de Brown quiz\u00e1s pueda modificarse parcialmente: el desbroce neoliberal no genera sistem\u00e1ticamente una respuesta autoritaria desde distintas formas de privilegio heridas, sino que produce una demanda de recuperaci\u00f3n de v\u00ednculos sociales y pr\u00e1cticas pol\u00edticas alternativas relativamente indeterminadas desde el eje ideol\u00f3gico derecha\/izquierda. Los intentos de dar salida estas demandas, tanto por la derecha como por la izquierda, oscilan entre fases de radical horizontalidad y de construcci\u00f3n de liderazgos carism\u00e1ticos. Cuando una izquierda con potencial emancipatorio intenta hegemonizar estas demandas, no logra cuajar en formas de organizaci\u00f3n pol\u00edtica capaces de revertir la degradaci\u00f3n neoliberal de lo p\u00fablico, o solo lo hace de manera minoritaria y precaria. Quiz\u00e1s la derecha no tenga las mismas dificultades: las ruinas del neoliberalismo dejan un terreno de juego inclinado a su favor. En todo caso, el amplio consenso en torno a la combinaci\u00f3n de capitalismo neoliberal y democracia representativa previo a la crisis de 2008 parece irreversiblemente roto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reciente ciclo pol\u00edtico chileno abierto en 2019 (Estallido social \u2013 Inicio del proceso constituyente \u2013 Elecciones presidenciales \u2013 Rechazo de las dos propuestas de constituci\u00f3n) refleja muy bien la relativa indeterminaci\u00f3n pol\u00edtica de la que hablaba arriba. Desde esta interpretaci\u00f3n, el fracaso del proceso constituyente es, efectivamente, un fracaso de la pol\u00edtica. Pero no porque ning\u00fan sector de la pol\u00edtica institucional haya sabido dar con la f\u00f3rmula adecuada para convencer al electorado; m\u00e1s bien, el problema consiste en que ning\u00fan proyecto pol\u00edtico ha sabido sostener una pr\u00e1ctica alternativa capaz de politizar esa subjetividad neoliberal en crisis o, al menos, de sentar unas m\u00ednimas bases para que esta pudiera tener lugar. Claro que el propio hecho de la politizaci\u00f3n de esa subjetividad, en un sentido o en otro, romper\u00eda con el propio dogma neoliberal, que presenta esa posibilidad como un atentado a la libertad individual. La vuelta al desencanto y a una masiva disposici\u00f3n anti-pol\u00edtica no parece presagiar un horizonte sustancialmente distinto al que dio lugar al propio Estallido, aunque las energ\u00edas sociales para el cambio no han salido inmunes del ciclo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La degradaci\u00f3n de lo p\u00fablico, caracter\u00edstica del neoliberalismo, es inseparable de la actual desconfianza masiva respecto de la pol\u00edtica. Todo proyecto neoliberal tiene como requisito previo el ataque a lo p\u00fablico y su conversi\u00f3n en un espacio abierto para la iniciativa privada, mediante la fuerza si es necesario<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. El recurso a la fuerza adquiri\u00f3, en el caso de Chile, el tono verde del r\u00e9gimen militar y negro del terror pol\u00edtico. Terminada la Dictadura, la transici\u00f3n democr\u00e1tica no revirti\u00f3 \u2013o tan solo lo hizo parcialmente y de manera superficial\u2013 la profunda desarticulaci\u00f3n pol\u00edtica que se inici\u00f3 con el golpe militar. El panorama resultante fue una p\u00e1lida sombra de la realidad previa al golpe: una pr\u00e1ctica pol\u00edtica cada vez m\u00e1s atomizada reducida a una versi\u00f3n muy limitada de lo que Bernard Manin caracteriz\u00f3 como \u201cdemocracia de audiencia\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Por un lado, los l\u00edderes pol\u00edticos, cada vez m\u00e1s autonomizados de las estructuras de partido, compiten por la atenci\u00f3n del electorado y negocian con grupos de inter\u00e9s, con la mediaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n y el apoyo de diversos expertos; por otro, los ciudadanos, cuya intervenci\u00f3n pol\u00edtica se limita a asistir al espect\u00e1culo medi\u00e1tico con un desinter\u00e9s variable y votar peri\u00f3dicamente alguna de las alternativas que se le presentan en el men\u00fa electoral. La relaci\u00f3n con el Estado que se deriva de este modelo pol\u00edtico tiende a dos polos: su consideraci\u00f3n como un espacio para la capitalizaci\u00f3n personal \u2013en forma de carreras pol\u00edticas, profesionales u oportunidades de negocio\u2013, o como una empresa que presta de manera ineficaz un servicio esencial ante un cliente perpetuamente insatisfecho. Ante la degradaci\u00f3n de la noci\u00f3n de bienes comunes y la impotencia para la organizaci\u00f3n colectiva, resultan tentadores los cantos de sirena de quien dice querer y poder romper la baraja para restaurar alg\u00fan para\u00edso perdido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Wendy Brown destaca que la caracter\u00edstica defensa neoliberal del libre mercado y de la competencia como mediadores de cualquier tipo de relaci\u00f3n social tiende a reproducir y acentuar las diversas formas de desigualdad social preexistentes. Contra una opini\u00f3n muy extendida, en el neoliberalismo se da una activa intervenci\u00f3n pol\u00edtica en la econom\u00eda, pero esta se orienta a generar y sostener situaciones de mercado. Lo que rechaza el neoliberalismo son las pol\u00edticas redistributivas y cualquier tipo de gesti\u00f3n democr\u00e1tica de bienes comunes. La fiscalidad regresiva y la desregulaci\u00f3n de la econom\u00eda van, por tanto, acompa\u00f1adas de subvenciones e incentivos al sector privado, o del endeudamiento p\u00fablico para afrontar la socializaci\u00f3n de las p\u00e9rdidas empresariales en sectores clave. La otra pata del proyecto neoliberal, la ampliaci\u00f3n de una moral tradicional familiarista, tampoco ha demostrado ser eficaz como alternativa frente a la provisi\u00f3n de servicios p\u00fablicos por parte del Estado. Un claro ejemplo es el fracaso del sistema previsional chileno, de capitalizaci\u00f3n individual obligatoria \u2013tambi\u00e9n aprobado en 1980\u2013: para una amplia mayor\u00eda, dicho sistema no garantiza unos ingresos m\u00ednimos durante la vejez y las familias tienen serios problemas para hacerse cargo del cuidado de los adultos mayores<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de sus efectos sociales, la sacralizaci\u00f3n de la econom\u00eda como un espacio que debe resguardarse de intervenciones pol\u00edticas contrarias al libre mercado limita enormemente las capacidades de acci\u00f3n de cualquier gobierno. En el caso de Chile, el dogma econ\u00f3mico neoliberal se convirti\u00f3 en principio constitucional. Seg\u00fan el modelo de \u201cEstado subsidiario\u201d protegido por la Constituci\u00f3n de 1980, el Estado solo puede participar en sectores econ\u00f3micos en donde la iniciativa privada no sea solvente, ya sea por limitaciones estructurales, coyunturales o por su escasa rentabilidad. Obs\u00e9rvese la paradoja de un dogma que proclama la no intervenci\u00f3n del Estado en la econom\u00eda, interviniendo pol\u00edticamente a nivel constitucional para asegurar, por encima del juego democr\u00e1tico, una libertad de mercado protegida y selectiva, orientada a la rentabilidad de los negocios. Obviamente, este marco constitucional deja unos l\u00edmites muy estrechos para que la pol\u00edtica institucional pueda abordar problemas de \u00edndole econ\u00f3mica. Esto se combina con un Estado muy limitado en su capacidad recaudatoria y con una <a href=\"https:\/\/www.ciperchile.cl\/2024\/12\/21\/la-deuda-de-chile-en-politica-tributaria-un-sistema-que-no-dependa-de-los-mas-vulnerables\/\">pol\u00edtica fiscal regresiva<\/a>. A nivel internacional, la p\u00e9rdida de soberan\u00eda se agrava como consecuencia de los siguientes factores: la financiarizaci\u00f3n de la econom\u00eda, por su volatilidad y por la capacidad de presi\u00f3n de los grandes agentes financieros sobre los gobiernos nacionales; la dependencia de la econom\u00eda chilena de las exportaciones; y un orden geopol\u00edtico cada vez m\u00e1s inestable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este panorama general nos enfrenta a un c\u00edrculo vicioso. La violenta imposici\u00f3n del proyecto neoliberal supuso una profunda desorganizaci\u00f3n y desmovilizaci\u00f3n pol\u00edtica, que se extendi\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de la Transici\u00f3n democr\u00e1tica. A nivel ideol\u00f3gico, esto fue acompa\u00f1ado de una prolongada campa\u00f1a de descr\u00e9dito contra lo p\u00fablico. Todo ello dio como resultado una profunda degradaci\u00f3n de los v\u00ednculos sociales y, en general, de la vida p\u00fablica. Atado de manos constitucionalmente y sin capacidad de movilizaci\u00f3n, cualquier proyecto pol\u00edtico centrado en explotar los cauces institucionales vigentes se encuentra a merced de l\u00f3gicas econ\u00f3micas que exceden ampliamente su capacidad de acci\u00f3n y el propio marco nacional. No obstante, eso no impide que se le atribuyan los fracasos y las fallas estructurales del modelo: naturalizadas las leyes econ\u00f3micas, \u00bfqui\u00e9n m\u00e1s propicio para ejercer como chivo expiatorio que el ya se\u00f1alado sector p\u00fablico? Al mismo tiempo, la l\u00f3gica de la democracia de audiencia tiende a reproducir la atomizaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda y la espectacularizaci\u00f3n de la pol\u00edtica en un contexto medi\u00e1tico que no es, en absoluto, neutral<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. De esta manera, problemas estructurales derivados del neoliberalismo se perciben como fracasos de la pol\u00edtica institucional y se conjugan con otras l\u00f3gicas sociales, generando disposiciones cada vez m\u00e1s anti-pol\u00edticas que pugnan por expresarse por otras v\u00edas. Estas disposiciones pueden conjugarse en un sentido universalista, desde una esperanza ut\u00f3pica emancipadora, o en un sentido excluyente, desde el miedo y la defensa de los privilegios. La posible salida a esta crisis, en un sentido o en otro, depende de la lucha pol\u00edtica y de los canales que esta habilite para distintas formas de participaci\u00f3n o exclusi\u00f3n de la vida p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto, el fracaso constituyente puede interpretarse como un s\u00edntoma m\u00e1s de la crisis de representaci\u00f3n pol\u00edtica, s\u00ed; pero esta es indisociable de la subjetividad pol\u00edtica modelada por el neoliberalismo. Esta subjetividad no responde \u00fanicamente a la racionalidad neoliberal, sino que est\u00e1 atravesada por resistencias, pasadas y presentes, y por l\u00f3gicas irreductibles al neoliberalismo. Si concedemos alguna validez a este diagn\u00f3stico, cualquier proyecto pol\u00edtico que apunte a salir de este <em>impasse<\/em> debe plantearse como prioridad reconstruir una experiencia pr\u00e1ctica viable de lo p\u00fablico como condici\u00f3n para un proceso constituyente democr\u00e1tico. Eso supone apostar por medidas institucionales que reconstruyan \u2013o constituyan all\u00ed donde no existieran previamente\u2013 condiciones materiales y simb\u00f3licas m\u00ednimas para el ejercicio de una ciudadan\u00eda social democr\u00e1tica. Pero tambi\u00e9n son indispensables v\u00edas de participaci\u00f3n pol\u00edtica masivas y efectivas, que respondan a una demanda claramente existente y que, al mismo tiempo, sirvan como control democr\u00e1tico para evitar derivas burocr\u00e1ticas, tecnocr\u00e1ticas o, en definitiva, desdemocratizadoras. L\u00f3gicamente esto implica salir del marco de la democracia de audiencia \u2013o, al menos, transformarlo radicalmente y complementarlo con otras formas de pol\u00edtica democr\u00e1tica\u2013, del <em>marketing<\/em> electoral y, en general, de una concepci\u00f3n tecnocr\u00e1tica de la pol\u00edtica. Este marco, adem\u00e1s, tiende a plantear el fracaso del proceso constituyente desde interrogantes sesgados o insuficientes: \u00bfqu\u00e9 contenidos del proyecto no gustaron o generaron rechazo? \u00bfc\u00f3mo articular un discurso que, esta vez s\u00ed, convenza a una mayor\u00eda? \u00bfc\u00f3mo encontrar un candidato atractivo que lidere el proyecto? En cambio, una lectura como la propuesta en este art\u00edculo plantea preguntas m\u00e1s productivas, aunque quiz\u00e1s m\u00e1s dif\u00edciles de resolver, al menos a corto plazo: \u00bfc\u00f3mo lograr una implicaci\u00f3n ciudadana masiva en el proyecto? \u00bfqu\u00e9 formas de compromiso y obligaci\u00f3n pol\u00edtica resultan leg\u00edtimas \u2013o imaginables\u2013 a partir de las subjetividades pol\u00edticas hegem\u00f3nicas en la actualidad? Esto permitir\u00eda explorar una salida al pesimismo y a la impotencia pol\u00edtica, con la condici\u00f3n de revolucionar, en primer lugar, nuestro limitado imaginario pol\u00edtico. No parece un camino f\u00e1cil, ni tampoco se vislumbran claramente cu\u00e1les podr\u00edan ser las condiciones para su \u00e9xito, pero\u2026 \u00bfacaso la resignaci\u00f3n, el desencanto y la amenaza de los nuevos autoritarismos son una alternativa viable?<\/p>\n<p>(*) Profesor Ayudante Doctor de Filosof\u00eda y miembro del IELAT.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Huneuus, Carlos (2014): <em>La democracia semisoberana. Chile despu\u00e9s de Pinochet<\/em>, Taurus.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Mayol, Alberto (2019): <em>Big Bang: estallido social 2019<\/em>, Catalonia. Para un an\u00e1lisis desde la teor\u00eda cr\u00edtica de ese malestar, v\u00e9ase: del Valle Orellana, Nicol\u00e1s (2021): La expresi\u00f3n del malestar en Chile: cultura, esfera p\u00fablica y luchas sociales. <em>Revista de Humanidades de Valpara\u00edso<\/em>, 17, pp. 63-89.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Brown, Wendy (2021): <em>En las ruinas del neoliberalismo. El ascenso de las pol\u00edticas antidemocr\u00e1ticas en Occidente<\/em>, Traficantes de Sue\u00f1os, Futuro Anterior, Tinta Lim\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Brown, Wendy: <em>En las ruinas del neoliberalismo\u2026<\/em> (op. cit.), p. 40.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Klein, Naomi (2012): <em>La doctrina del shock<\/em>, Booket.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Manin, Bernard (2025): <em>Los principios del gobierno representativo<\/em>, Alianza editorial.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> El pasado mes de enero de 2025 se aprob\u00f3 un <a href=\"https:\/\/previsionsocial.gob.cl\/pensiones-para-chile-2\/\">nuevo sistema de pensiones en Chile<\/a>, que aspira a <a href=\"https:\/\/elpais.com\/chile\/2025-01-29\/chile-dispone-por-ley-despues-de-43-anos-que-las-empresas-deben-aportar-a-las-pensiones-de-sus-trabajadores.html\">revertir esta situaci\u00f3n<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Algunos est\u00e1n redescubriendo actualmente, con ejemplos como el de Elon Musk con <em>Twitter<\/em> o Jeff Bezos con el <em>Washington Post<\/em>, el car\u00e1cter olig\u00e1rquico de la propiedad privada de los medios de comunicaci\u00f3n o las desigualdades sociales en el acceso y ejercicio de la opini\u00f3n p\u00fablica, pero el fen\u00f3meno no es nuevo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jorge Costa Delgado (*) Despu\u00e9s de dos propuestas de nuevas constituciones rechazadas en sendos plebiscitos, el segundo de ellos en diciembre de 2023, el proceso constituyente iniciado en noviembre de 2019 parece encontrarse en un callej\u00f3n sin salida. Las declaraciones del presidente Boric despu\u00e9s de conocer los resultados electorales, daban por cerrado el proceso constitucional &#8230; <a title=\"Crisis de la representaci\u00f3n y subjetividad neoliberal en el fracaso del proceso constituyente en Chile\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/observatorio.ielat.com\/index.php\/2025\/06\/24\/crisis-de-la-representacion-y-subjetividad-neoliberal-en-el-fracaso-del-proceso-constituyente-en-chile\/\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Crisis de la representaci\u00f3n y subjetividad neoliberal en el fracaso del proceso constituyente en Chile\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":"","footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-1653","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad-a-debate"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/observatorio.ielat.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1653","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/observatorio.ielat.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/observatorio.ielat.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observatorio.ielat.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observatorio.ielat.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1653"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/observatorio.ielat.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1653\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1656,"href":"https:\/\/observatorio.ielat.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1653\/revisions\/1656"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/observatorio.ielat.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1653"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/observatorio.ielat.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1653"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/observatorio.ielat.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1653"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}